Un palo, un palooo!!

Tenemos que estar atentos, concentrarnos, estar seguros de lo que vamos a hacer y de las posibles consecuencias. Una decisión que haya sido previamente meditada, será mejor para nuestros hijos…

Dentro de poco se repetirá esa imagen que posiblemente todos tenemos en nuestro recuerdo, si no por nosotros mismos como protagonistas, por algún miembro de nuestra familia o por alguien muy cercano. Niños ansiosos a pie del árbol de Navidad, abriendo regalos uno tras otro, arrancando los preciosos papeles que envolventes, sin dar lugar a disfrutar del momento. Este es un momento muy intenso, que puede ser muy bonito o muy cruel.

Durante este intenso proceso de apertura de regalos, en ocasiones aparecerá una cara de ilusión, que no durará más de 1 segundo, no os confundáis… porque el instinto les reclama no entretenerse, y buscar más regalos. Objetivo: Abrir regalos.

Una vez abiertos todos los regalos, no tienen muy claro cómo hay que actuar, en ocasiones los niños miran a los padres con ojos de “y ahora qué se hace”, en otras ocasiones siguen buscando regalos con desesperación, hay otras ocasiones en los que se meten dentro de la caja más grande y juegan con la caja!!… y también hay niños que juegan con algún regalo.

Esto la verdad es que parece un poco exagerado, pero solo un poco.

Todos estamos dispuestos a satisfacer las peticiones de nuestros hijos y sobre todo sus necesidades, pero con más motivación en estas fechas, por qué, porque sí. No nos despistemos, no olvidemos que ésta, la Navidad, es una fecha preciosa. Esta fecha es familia, es amor, es amigos, es ilusión, es risas, es abrazos de al menos 5 segundos.

Pero los padres tenemos una obligación y un deber por encima de todo, y es el que la ilusión de nuestros hijos, su satisfacción, el brillo de sus ojos y su cara de felicidad, todo esto, esté presente cuantas más veces mejor… eso es lo importante, eso siempre debe permanecer y eso no se consigue con muchos regalos, ni con el regalo más grande. Esto es algo que nosotros debemos transmitir, los niños se conforman y disfrutan al nivel máximo con cosas sencillas, está en nuestra mano hacer de esta fecha un recuerdo único y lleno de brillo en los ojos de nuestros hijos, y esto no se consigue comprando todos los regalos que piden, y que en realidad no quieren.

Todo este rollo para compartir con vosotros un artículo muy interesante sobre los Los regalos de Navidad. Supongo que nadie habrá leído hasta aquí, pero bueno, aquí os dejo este enlace.

http://www.guiainfantil.com/blog/navidad/regalos/la-regla-de-los-cuatro-regalos-de-navidad/

Entre otros detalles interesantes, me quedo y copio a continuación. Los cuatro regalos deben ser:

  1. Algo que sirva para llevar (ropa, zapatos, complementos…).
  2. Algo para leer.
  3. Algo que realmente deseen.
  4. Algo que realmente necesiten.

Los niños reciben en Navidad 10 veces más regalos de los que necesitan.

Y a mí me encanta el anuncio, que no tiene nada que ver con la Navidad, ni con los regalos, pero que creo que resume perfectamente todo lo que he desarrollado en este larguísimo y pesado texto. Un Palo, Un palo!!

Un estudio realizado por la consultora TNS para eBay sobre las tendencias de consumo en Navidad desveló que los españoles destinarán un presupuesto de 151 euros en regalos por niño. Se estima que el 80% de los niños españoles reciben cinco o más regalos durante estas fiestas y que muchos reciben 10 veces más regalos de los que necesitan.

Sin embargo, esta tendencia consumista que parece haberse instaurado en las últimas décadas no es beneficiosa para los niños. De hecho, hacerles demasiados regalos a los pequeños puede llegar a ser contraproducente.

A mí personalmente, me encantaría comprarle a mis hijos todo lo que desde hace ya semanas me están diciendo que quieren… Estamos en noviembre, pero ellos saben que algo pasa, que algo importante se avecina… La televisión, y sobre todo los canales que emiten “dibujitos”, desde hace unas semanas se comporta de un modo diferente, hay anuncios de juguetes de todo tipo, a todas horas. Todos los anuncios tienen algo que de un modo hipnótico hace que los niños digan, papá “yo quiero eso”, “y eso”, “eso también papá” y “uyyyy que mono, eso también vale papá?”

Entonces yo utilizo algo que no falla, sin haberle respondido a ninguna de sus sugerencias/peticiones/imposiciones/ruegos, etc. Me doy un paseo por “la habitación de los juguetes” y automáticamente me acuerdo del anuncio de aquel chico que abre un regalo, totalmente emocionado y celebra como nunca nadie celebró un regalo jamás, que dentro de caja había un palo. Un palooo!!!! Un palooooo!!!

Síndrome del niño hiperregalado

En los últimos tiempos se ha apreciado una tendencia muy peligrosa para el desarrollo emocional de los niños, a la que se ha bautizado como “Síndrome del Niño Hiperregalado”. Este problema hace alusión al intento de los padres a compensar con juguetes el poco tiempo que pasan con sus hijos. Como resultado, se produce una “anestesia emocional”, el niño se vuelve caprichoso, egoísta y consumista. Está más preocupado por vanagloriarse delante de sus amigos y compañeros del colegio de la cantidad de regalos que recibieron.

De hecho, la tendencia a enfocarse en la cantidad de juguetes, más que en su calidad, también desvela un desconocimiento de los padres de las necesidades de sus hijos. Los juguetes y regalos son importantes en la vida del niño pero estos tienen una función precisa y, bajo ningún concepto, pueden ser un sustituto de la atención y el cariño que deben propiciar los padres. 

En este sentido, un exceso de juguetes provoca en los niños:

1. Produce una sobreestimulación. Cuando los niños reciben muchos regalos, no disfrutan de ninguno en especial, o se decantan por el regalo que más les ha gustado, obviando el resto. El exceso de estímulos simplemente les sobrepasa, por lo que muchos de esos regalos terminarán tirados en un rincón. Cuando el niño recibe más juguetes de los que son capaces de jugar, no puede concentrarse en cada uno, por lo que no les saca el máximo provecho.

2. Pérdida de la ilusión. El exceso de regalos puede hacer que el niño desarrolle una apatía total. Cuando el niño está acostumbrado a recibir muchos presentes, considera que es una obligación de los padres, y pierde la ilusión que normalmente implica recibir un regalo y descubrir su contenido. Por tanto, de cierta forma, en vez de embellecer su infancia, le estamos robando una de las emociones más bonitas.

3. Bajo nivel de tolerancia a la frustración. Los padres que le dan a sus hijos todo lo que desean, sin explicarles el sacrificio que se esconde detrás de cada regalo, contribuyen a generar una actitud egocéntrica, de forma que los niños no aprenden a lidiar con los reveses y la frustración, una capacidad esencial para la vida.

4. Limita la fantasía. El exceso de juguetes termina provocando aburrimiento y mata la fantasía. De hecho, aunque los niños necesitan juguetes para desarrollar tanto sus habilidades motoras como cognitivas, no podemos olvidar que también se puede jugar sin juguetes, y es precisamente en esos momentos, cuando no hay un guión preestablecido, cuando más se desarrolla la creatividad.

5. Desarrolla antivalores. Cuando los niños reciben demasiados juguetes o regalos, les restan valor, no comprenden en su verdadera magnitud el esfuerzo que probablemente han tenido que hacer los padres. Como resultado, pueden desarrollar actitudes consumistas y profundamente egoístas.

La regla de los 4 regalos

La solución no es hacer que los niños prescindan de los regalos, sino obsequiarles menos presentes, que realmente puedan disfrutar durante el mayor tiempo posible. Para lograrlo, puedes seguir la regla de los 4 regalos:

1. Un regalo que pueda usar, como las prendas de ropa, los zapatos o accesorios similares.

2. Un regalo relacionado con la lectura, ya se trate de un libro en papel o un e-reader.

3. Un regalo que deseen mucho, dirigido a alimentar la ilusión.

4. Un regalo de cualquier índole que realmente necesite.

La Navidad es una época de ilusión y alegría, por lo que es el momento perfecto para enseñarles a los niños a valorar otras cosas más allá de los regalos. Háblale de otros niños que no tienen tanto como ellos y anímale a donar algunos de los juguetes que ya no usa y que estén en buen estado.

Aprovecha además estas fechas para pasar tiempo juntos. En vez de comprar tantos regalos, planifica actividades de ocio en familia, como ir al cine, al teatro, al zoo o simplemente dar un paseo. Tu tiempo, es el mejor regalo que le puedes hacer. Así lo confirma este emotivo vídeo.

Fuente:

Ledesma, T. (2015) Los españoles prevén gastar una media de 235 euros en regalos durante esta Navidad. En: TNS.

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