Querida hija mía

Hola hija,
Te escribo esta carta para que sepas, a grandes rasgos, la situación en la que me encuentro, y la decisión que acabo de tomar.

Estoy súper orgulloso de ti, me encantas. Si te hubiese pedido a una fábrica con la posibilidad de elegir mil detalles diferentes, no se me hubiese ocurrido la manera de hacerte tan perfecta.
Ni que decir tiene, que cuando estás dormida eres un ángel que me hipnotiza, y que puedo
mirar durante horas. Pero sabes qué, que cuando estás despierta, amo tu cariño, y lo mejor de todo es que ahora me he dado cuenta que me encantan tus pequeñas imperfecciones.
Me encanta que a veces no me hagas caso, es genial cuando NO me escuchas a pesar de que te repito las cosas mil veces casi al oído, quiero que me sigas diciendo todos los días cuando te pregunto” ¿hoy que has comido en el Cole?” – Macarrones! todos los días macarrones… es genial! Cuando salpicas en la bañera también me gusta, y como estas cosillas, muchas más, tienes un buen repertorio. Se te ve feliz, no cambies nunca por favor.
Te escribo esto, porque hoy tienes 4 años, y es pronto para desvelarte algunos secretos. No
está bonito que un padre le diga a su hija, que le gustan todas estas cosillas, por las que cada día te regaño, en ocasiones enfadado y a veces mordiendo el labio, para evitar que me salga una sonrisa. 

¿Sabes qué? He leído mucho, porque en internet hay mil artículos, que me dicen como corregir cada uno de los detallitos esos que me encantan, y la verdad es que me encantarías al mismo nivel, hicieses lo que hicieses.

PERO HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO!

Me declaro en huelga de lectura de todos estos artículos que comienzan por “Como corregir…”, “Como conseguir…”, “Cómo hacer qué…”, “Cómo actuar cuando…”.
YA ESTÁ BIEN! y sabes por qué, porque cada vez que pongo en práctica una teoría de estas
infalibles, para corregir o mejorar una actitud concreta, a pesar de que lo llevo preparado e
intento actuar con naturalidad, te das cuenta, y me miras con la cara del “emoticono ese
sorprendido de los ojos saltones”, y pensado: “¿Qué hace papá? ¿Qué le pasa?”…

He leído teorías absolutamente rotundas y convincentes del tipo:

• Es importe que nunca le digas a tu hijo “Muy Bien”, porque bajará los brazos y dejará
de esforzarse.
• Es importante que al regañar no utilices expresiones en negativo, siempre háblale en
positivo y con expresiones afirmativas, incluso cuando está haciendo 7 cosas mal al
mismo tiempo.
• Es importante decirle con frecuencia “Muy Bien”, para reforzar su autoestima.
• Haz una mesa de la paz, en un rincón de casa para solucionar problemas.
• Cuelga un tablero en el que poner puntos positivos y negativos, para conseguir un
objetivo.
• Nunca un objetivo debe ser el motivo del buen comportamiento.
• Es importante que le hables con expresiones claras, cortas y sin rodeos, no son
adultos.
• Háblale de tú a tú, como si fuese un adulto, se sentirá reforzado.

Hay mil teorías, algunas se contradicen, otras son geniales, algunas absurdas.
Si sigo leyendo artículos, algún día caerá en mi mano, uno que diga que no debo hacerte
coletas y otro que me dirá que las coletas hacen que tu hija te escuche mejor.
Yo me he dado cuenta, que contigo funciona genial lo de “Escúchame con los ojos”, y la
amenaza de “o te portas bien o no tienes recompensa el viernes”… Y estas 2 cosillas no las he leído por ahí, es más, es posible que esté infringiendo normas, vaya en contra de los ideales, etc. Pero…. y lo que te quiero hija mía!! Creo que te conozco, creo que me conozco, y sé que somos un equipazo. Voy hacer todo lo posible para que seas feliz. Si aplico todas las teorías que he leído, nos volveremos locos los dos.

Pues eso, durante un tiempo al menos. Voy a ser papá, y vamos a seguir siendo súper felices y teniendo una conexión que nadie puede entender. Te amo, y voy intentar que no me mires con cara de emoticono y diciendo ¿Qué hace éste?, recurriré a la regañina clásica, al castigo de toda la vida, y tendremos nuestros momentos, pero eso sí… serán “NUESTROS MOMENTOS”.

Cansado de leer artículos que me digan cómo mejorar, y de leer sobre problemas, que en realidad no lo son.

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